CI_12
Patrimonio

Can Cirer

Ibiza es un destino del que más de uno habrá disfrutado este verano, pero más allá del bullicio de las calas y las discotecas más famosas existe una Ibiza rural, tradicional y pausada. La casa tradicional representa la esencia de la isla.

La casa ibicenca desde su descubrimiento por parte de los arquitectos de las vanguardias a principios del S.XX ha sido sistemáticamente estudiada y publicada. Sus volúmenes cúbicos blancos, con muros ciegos y pequeñas aberturas sirvieron de inspiración para el Movimiento Moderno.

CI_09 CI_08

Hoy en día, se ve la vivienda ibicenca desde otra perspectiva, la relativa con la ecología y la bioconstrucción: son viviendas que se adaptan al emplazamiento, se ubican discretamente en la ladera, sobre los cultivos, pero nunca en las cimas. Están levantadas con los materiales que el entorno ofrece (mampuesto, madera de sabina, algas secas, arcilla), orientan su acceso al sur y se cierran al norte, se apoyan sobre gruesos muros de mampostería de 80 cm, tienen cubiertas planas para recoger la lluvia…

Antes del verano tuvimos la oportunidad de visitar una de estas viviendas, Can Cirer, al norte de la isla. Es una vivienda de gran tamaño con todos los elementos canónicos de la vivienda campesina ibicenca. La conforman las estancias de vivienda propiamente dichas, además de zonas de almacenamiento y para el ganado. La casa ibicenca se forma por agregación de pequeñas unidades independientes llamadas a su vez casa. Cada casa se especializa con la función a la que se destina, por ejemplo: casa de jeure (dormitorio), casa d’es porc (casa del cerdo, pocilga), casa d’es carro (cobertizo de la carreta).

Las dependencias agrícolas se disponen alrededor del acceso de la vivienda, dando lugar a un patio de acceso. La puerta principal se suele abrir al sur, pero en nuestro caso no es así. Las condiciones del entorno así lo recomiendan, ya que la vivienda se orienta suroeste-noreste para protegerse de los vientos fríos que llegan desde el mar.

CI_06 CI_04

Franqueado el acceso nos encontramos con el Porxo, la principal estancia de la vivienda. Recibe este nombre porque en su origen esta estancia era abierta (aún perdura así en casas más primitivas y sencillas). Su uso es flexible, era una habitación semipública donde recibir a las visitas. Allí se ubicaban sillas para realizar labores, conversar; se almacenaban alimentos. La única iluminación provenía de la puerta que siempre estaba abierta, que cuenta además con una pequeña abertura encima que podía servir para defensa. Al ser una estancia representativa tiene pavimento de piedra y se cubre con una estructura de vigas de sabina que recuerda a las cuadernas de una barca. En torno a ella se organiza la vivienda y a ella se abren todas las demás estancias.

A la izquierda estaba la cocina, lugar donde se hacía la vida, especialmente en invierno. Ésta se puede dividir en dos partes, una que alberga el hogar, donde se hacia fuego en el suelo y a su alrededor se sentaba la familia; y que dispone de horno y pedra aigüera, una vasija encastada en la pared que se llenaba de agua caliente para lavar. En la otra parte se disponen los tres hornillos donde se cocinaba, no con fuego sino con brasa del hogar. Esta estancia no se cubría con viga de sabina (muy resistente y más costosa) sino con pino. Como la estancia solía estar toda llena de humo (las paredes están completamente ennegrecidas) el hollín recubría la madera y la protegía. Cuando se abandonan estas viviendas la techumbre de la cocina es la primera en hundirse, pues al perder uso, pierde la protección y se deteriora muy rápidamente. Para evitar que el humo de la cocina pasara al porxo existe un elemento denominado parafum, una chimenea sobre el acceso de ésta al porxo.

CI_01 CI_03

Completando la planta baja se encuentra un dormitorio, la casa de tejer (casa d’es telers) y un almacén. Por la escalera se accede a las casas de arriba (cases de dalt) destinadas a dormitorio. Fueron la última ampliación de la vivienda y en ellas se aprecian los nuevos materiales (baldosa hidráulica), los muros tienen un grosor menor y las ventanas tienen mayor tamaño.

Desde aquí podemos acceder al porche alto (porxada), donde se secaban los productos del campo, y al cuarto de matanza (casa de sa matança) donde se almacenaban los derivados del cerdo, sobrassades y botifarrons.

CI_07 CI_05

Las dependencias auxiliares de la casa se destinaban a establos y corrales para los animales de granja, con especial importancia la pocilga (casa d’es porc) donde vivía durante todo el año un cerdo que se engordaba hasta la fecha de la matanza y que disponía de su propio revolcadero.

La casa de sa botiga se destinaba a guardar los aperos de labranza y junto a ésta se puede acceder al nivel superior donde se encuentra el pajar (pallissa), con acceso directo desde la era, situada a un nivel superior de la casa.

Junto a la cocina, bajo la pallissa se ubica la bodega donde se encontraba la prensa de vino y las cubas.

CI_02 CI_10

Todas estas casas se parecen pero no hay dos iguales. Esto es porque se ampliaban conforme a las necesidades de la familia y a sus posibles. Se construían basándose en una serie de reglas de composición muy básicas que se podían transmitir a lo largo de las generaciones. Sus Proporciones están basadas en el hombre: 4 pasos el lado de la habitación, un hombre de pie para la altura de las puertas pequeñas, los brazos abiertos dan el ancho de la puerta principal, muros de cuatro palmos, etc…

En la parcela de esta casa existe una fuente, con dos nacimientos superpuestos que abastecía de agua potable y llenaba sendas balsas de riego. Se encuentra rodeada de árboles frutales, entre ellos cerezos (cirers) que dan nombre a la finca Can Cirer

CI_11 

Para más información acerca del tema es más que recomendable el libro “Eivssa, El Palau Pagès” de F.Joachin y Ph. Rothier, (editado en francés o en catalán).

Por cierto, la casa se encuentra en venta…

Sin título-2 Sin título-2

Información del autor

Deja un comentario


*