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Patrimonio

POR LOS POBLADOS DE COLONIZACIÓN DE LA VEGA BAJA DEL SEGURA

Hemos realizado un interesante paseo histórico-arquitectónico por los alrededores de Albatera, concretamente por los llamados Poblados de Colonización de la Vega Baja del Segura.

Estas poblaciones fueron fundadas por el Instituto Nacional de Colonización, INC, encargado de llevar a cabo la reforma agraria de España durante el franquismo y que levantó casi trescientos de estos nuevos pueblos por toda nuestra geografía. Una de las zonas donde llevó a cabo estas actuaciones fue al sur de Alicante, en los saladares próximos a Crevillente y Albatera, que culminaba un proceso iniciado en el S.XVIII con las llamadas Pías Fundaciones.

 

El INC construyó dos poblaciones en los años 50 del S.XX, San Isidro de Albatera (1953) y El Realengo (1959). Entre ambos se ubicaron una serie de casas de labor dispersas llamadas Casas de los Saladares o de La Veintiuna (1956-60). Todo ello es obra del arquitecto José Luis Fernández del Amo.

 

Junto a la carretera de Crevillente a Catral y el f.c. de Alicante a Murcia se encuentra el pueblo de El Realengo, el más pequeño y que no se llegó a completar. Su organización urbanística coge referencias de la ciudad romana, con dos calles principales ortogonales que se cruzan dando lugar a la plaza principal. Ésta a su vez queda dividida en dos; por un lado, el poder civil con el ayuntamiento, el centro social (sala de uso múltiple, cantina) y la Hermandad Sindical (como una cooperativa agrícola); y por el otro, la plaza que preside la iglesia, con las viviendas de los maestros, la escuela, el consultorio médico y donde se debían ubicar las artesanías (comercios, talleres de oficios), nunca realizadas. Las viviendas de los colonos se ubican alrededor en amplias parcelas.

Casas para colonos_El Realengo

Casas para colonos_El Realengo

Casas para obreros_El Realengo

 

 

El arquitecto demuestra gran sensibilidad y buen hacer en el diseño del poblado. Son edificios de gran sencillez constructiva, realizados con una escasez de medios importante que no impide que tengan una gran calidad arquitectónica. Se utiliza un lenguaje plenamente moderno, con referencias incluso a la arquitectura nórdica, pero las edificaciones no pierden de vista su carácter y la arquitectura tradicional del lugar donde se asientan.

 

En los acabados se juega con las texturas: las plantas bajas se levantan en mampostería que se encala y las superiores con muro de ladrillo enfoscado y encalado. Las viviendas de colonos (propietarios de parcelas de cultivo) se presentan pareadas, con un chaflán que nos conduce a la entrada que no se realiza directamente desde la calle sino desde el acceso al patio donde se encuentran además las dependencias agrícolas. Las ventanas se colocan en la arista del cambio de plano, produciendo una sutil sombra que consigue un efecto compositivo muy llamativo. Las viviendas de obrero (asalariados) son más pequeñas y están muy transformadas, pero aún se puede ver el juego de volúmenes que formaban entre ellas. Se accede a ellas del mismo modo.

 

La iglesia es el edificio más destacable. En ella no se reparaba en gastos, pues artistas contemporáneos se encargaban de su decoración e incluso del diseño de mobiliario y útiles litúrgicos. En El Realengo la fachada se conforma por medio de tres elementos, el campanario, acceso cubierto y el baptisterio. El campanario funciona como hito en la llanura circundante; un elegante elemento, esbelto y contenido formalmente. La fachada principal acoge el espacio cubierto de acceso donde se ubican las portezuelas de acceso al templo y está revestida por un hermoso mural de La Anunciación, realizado por Manuel Baeza y Adrián Carrillo, de diversos materiales: ladrillos, gresite e incluso mitades de botellas de vidrio. El baptisterio tiene acceso independiente desde un lateral de la fachada, a la manera preconciliar. Es un pequeño volumen coronado por un llamativo pináculo, recurso muy empleado por Fernández del Amo en sus edificios públicos tanto civiles como religiosos.

Baptisterio_El Realengo

Mural en fachada iglesia_El Realengo

Campanario_El Realengo

 

San Isidro está situado también junto al ferrocarril y la carretera de Albatera a Catral. Ha tenido más éxito como población y por ello ha sufrido muchas modificaciones (y algunos atropellos injustificables). No obstante aún mantiene edificios de gran valor, como las viejas escuelas con su característica pirámide marcando el acceso. Frente a éstas permanecen las esculturas de Pablo Serrano realizadas para servir como juegos a los niños. Siguiendo el paseo de palmeras llegamos a la iglesia, con su monolítico campanario exento con mosaico de S. Isidro por Manuel Baeza.

 

Con este paseo queremos revindicar tanto a las autoridades correspondientes como a los vecinos de estas poblaciones, el valor artístico de las mismas y sus edificaciones, para que promuevan su conservación y consigan el mejor disfrute de este patrimonio. Debemos exigir que se actúe en estos poblados con sensibilidad, la misma que presentó Fernández del Amo en su creación, y si bien un pueblo vivo está en perpetua evolución que no lo sea a cualquier precio y a costa de su carácter.

 

Para más información, recomendamos el libro de Miguel Centellas Soler sobre el tema, muy completo y ameno. (+info)

Escuelas_San Isidro

Escultura de Pablo Serrano_San Isidro

Campanario_San Isidro

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